A las ocho en punto (a.m.) dos guitarras eléctricas
rasgan el continuo espacio-tiempo
o simplemente deslizan su intemperie por un tobogán
de luz tranquila: es el despertador.
todas las mañanas, cuentan con los dedos
porque es su prerrogativa.
desayunado pan con economía, económico como una barra
de pan duro mojada en la leche del desierto. Estaba
duro como una barra de hierro, sabía
un poco a poesía, como a un silencio
encañonado.
trabajar en la construcción
de arquetipos benéficos, seres sin mácula
dentro de organigramas y frecuencias, alguien debería
leernos
la cartilla todas las mañanas, sí, un ente descorazonador.
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