sábado, 17 de diciembre de 2011

introducción a la misión del arte (soneto final)

El arte es una infancia en el destierro,
es una patria sórdida que exilia
en otra soledad y otra familia,
y solo en calidad de testaferro.

El arte es ser tratado como un perro
y no morder la mano que te auxilia.
El arte es una fobia y una filia,
es un renacimiento y un entierro.

El arte es proclamar lo nunca dicho
y hacerlo desde el púlpito del nicho,
no desde la peana giratoria.

Y, cuando el corazón quema sus naves,
el arte es recordar lo que no sabes
y olvidar lo que sabes de memoria.

2 comentarios:

  1. Muy buen soneto, Esteban, quizás con el sabor profundo que nos dejaron nuestros autores, tan rabiosamente modernos en muchos aspectos, del Siglo de Oro. Ya sé que nos lo pones muy difícil y habríamos de estar hablando mucho tiempo sobre los sentidos que encierra cada verso, me voy a conformar diciéndote que los dos últimos versos son buenísimos.

    Un abrazo.

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  2. Muchas gracias, Enrique. Me sabe un poco mal esto de que eches tiempo aquí en mi blog, por la cosa de la falta de correspondencia, ya sabes. Lo cierto es que me cuesta "interactuar", que diría Rafel Calle, seguramente porque lo he hecho durante demasiado tiempo y ahora prefiero una suerte de clandestinidad. Este soneto me costó lo mío, no creas... Le di muchas vueltas al segundo cuarteto y al primer verso del último terceto (algo débil, en mi opinión...), también el verso del "testaferro" fue un añadido de casi última hora, pero es que esa palabra le iba que ni pintada al sentido del poema, no podía renunciar a ella, además de que nunca la había usado antes con esa rima en -erro. Estuve muchos años trabajando los endecasílabos y hoy es el día que te puedo asegurar que cuanto más sabe uno acerca de ellos, más ganas tiene de tomarse mil y una licencias para "burlarlos". Un abrazo y gracias de nuevo por pasar.

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