sábado, 15 de junio de 2019

seguridad social


La palabra cáncer ha sido erradicada,
la gente vuelve a morirse de cosas sin importancia. Llega el tren
y nadie baja, nadie espera, solo hay palomas, solo gatos despistados, solo gorriones sin acento.
Llega el tren de ninguna parte, parte hacia la soledad que bordea el desierto derramando un sarpullido
de silencio, una estática firme.

Desarrollo y puntos de información; ahora disparan desde el punto de información
más cercano, también desde cualquier otro, desde las ventanas, desde los balcones llenos de ojos
secos, desde el fondo del mar.

Mejor no encontrarse con la gente, no interferir. Solo los ángeles son de fiar, hoy te fían un gramo
de ignorancia, pero te cobran la paciencia de ayer. Hay un Ángel
famoso de nombre D. Su nombre es una apoteosis léxica, un desquiciamiento fonético,
qué verticalidad lingüística, qué troceo de las letras puras, qué fair play de las bellas artes
y el robusto sistema.

Tenemos falsificadores estupendos, críticos que te expiden un certificado de autenticidad,
nuestra caligrafía es maravillosa,
extendemos recetas deslumbrantes con el aire místico del médico del seguro,
material biodegradable: vicodina y otras panaceas legendarias.

Ella saca un ojo por la ventanilla y se despide de algo,
siempre está despidiéndose con todo el fervor (y toda la paciencia de ayer). Para despedirse,
primero hay que conocer, es necesario el reconocimiento,
el intercambio prosaico de víveres y corticoides, apósitos y juegos de mesa,
dados y cargadores de 40 balas.

La música excede el código de buen comportamiento, no es obligatorio
compartirla; uno puede escuchar a bj-the-chigago-kid sin desvincularse del meollo socio-sanitario.

Ver un cadáver es tan inspirador; hay que sacarle el jugo a la naturaleza. La belleza
de la podredumbre y el devastador pasatiempo de la violencia son defectos
asumibles por la organización. Que la belleza sea un defecto es una novedad; no hay literatura así,
no un arte semejante, vamos a la vanguardia de la poesía, un ángel
nos lleva de la mano, es tan hermosa como el eco tardío de su incendio.



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