martes, 30 de julio de 2013

blanca no es




Es la chica especial que tiene una guitarra
blanca como la luna llena,
como el blanco cautivo de sus dientes, como el blanco templado de sus ojos.
Ella es la garza de azulada pluma.

Sus manos libran dedos ágiles, delgados, su rostro guarda
el tono infinito de la misericordia.

Tiene una voz arriba y por encima
de la tranquilidad que anula el espontáneo giro de sus labios,
donde la música libre cruza el radio de su círculo de confianza

(un intenso caudal de simpatía gobierna sus trámites más dulces,
las inevitables experiencias que precisan talento y precaución).

Se mira en el espejo y acaso ve pasar una paloma, una mariposa blanca;
           
            es mirarse en el espejo y recibir un beso terminante
            detrás de otro furtivo, besos que alimentan la frente luminosa,
            las mejillas alegres, los pómulos frutales, la garganta,
            besos que defienden ciegamente la fortaleza de la sangre.

Ella que borda su cadera blanda, que tiene una piel suave
y un cabello de espuma,
curvo estandarte de su belleza lírica,
es la dueña del ángel que acuna su inocencia.

Es un arte de magia, la clase de hermosura que remite a los altares,

            vuelo que alcanza el cenit,
            cielo sobre dorados cúmulos,
            paraíso en la sombra.

Todo el oro del mundo por trenzar su misterio,
toda la sed del mundo por la flor impaciente de su boca,
toda la soledad por una mano suya a la hora de conciliar el sueño. 

2 comentarios:

  1. Gracias, Emma. Precisamente tenía alguna duda acerca de la sonoridad y calidad de este poema. Temía haberme repetido demasiado, en relación con algunos anteriores... Y tampoco estaba totalmente seguro del ritmo, que parecía fallar en ocasiones... Así que, si a ti te ha parecido "muy bello", pues me doy por satisfecho, vaya que me quitas un peso de encima :)

    Un abrazo y gracias por pasar.

    ResponderEliminar

Seguidores