domingo, 4 de agosto de 2019

un pasaporte al corazón del fuego


Frontera arriba, resplandece el río, los árboles se acunan, la hierba
frunce el ceño de la hierba, se hace humo en un abril extraño y permanente, también pueden
dispararte. Frontera arriba pueden dispararte, silban las balas
una rumorosa estrofa
procedente del agua que se arrastra hacia la claridad.

Como un cielo viejo y derrotado, hay un arriba que duele en la pura
cima de las ilusiones, junto al cora-
zón desilusionado, junto a la coraza del olvido, la corazonada del Amor. Destiny® superpone su duelo,
su vuelo estilizado a la quemazón de la palabra que viene
rápida como un señuelo, rápida como una blasfemia viene a la mente y se pronuncia,
tan veloz como una forma de caer de pie.

(Casi) todos los ángeles han muerto como gorriones, abejas hacendosas,
religiosas, diáfanas en sus dibujos animados. Entre las grietas del muro se mueven
las pautas de la solución. ¡Cuántos errores!, pero ninguno de estilo,
ninguno en el relato de la soledad.

La soledad no conoce país, bandera ni linaje, su patria es un asteroide
dirigiéndose a la Tierra con certeras intenciones,
un pedazo intacto de la guerra colonial. Así que las naves parten hacia los confines y los aires
deportivos de la milicia presagian un combate desigual. ¿Quién tiene al ángel de su lado?

Poesía por el Parque, a cien grados de temperatura, en ebullición,
directa desde el cora-
zón de la galaxia, un arte flacucho, hambriento por honesto, natural de una fórmula, de un área
semejante a Southern Reach, esa mitología improcedente que tanto
desagrada. Un arte
infranqueable detrás de su muralla y su exponente, forjado en la paleta de la luz.



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