jueves, 26 de agosto de 2021

fluye en otro país

 

El río de formato extraterrestre; el tiempo que no tiene sentido. No hay
palabras para comprender la necesidad del tiempo. Alienígenas junto al río de color cereza,
de color marrón (es por una mina personal). Personas
inconscientes haciendo de las suyas cerca de una estrella lejana.
 
Agua humeante y beats
catastróficos, un ritmo sonsacado a la deriva. Manipular el mundo a través de un sueño
intemporal: recorrer la escala del espacio en do-re-mi-fa-sol.. (3,2,1...). Tomando conciencia de un átomo primordial,
aclimatándose a priori a sorbos de futuro imperfecto.
Donde fueres...
 
El río ha fundido el espacio, ha hecho retroceder la manilla del reloj, pero hay ojos
ojo avizor, atesorando como poetas en racha.
 
Quién es mejor poeta Emily o... Ella tiene un pasatiempo,
una inclinación a la ventura. Ah, se destrona. Ve pasar un tren tras otro (ese efecto doppler) esa concomitancia. Ve
llegar el día y, sin embargo, prefigura un hogar sin límites.
 
Gente extranjera imaginando una realidad
cualquiera, un río de color amarillo profundo, una montaña violeta helada; gente tan de fuera
como Laura, tan desarrimada, dentro del extremo final de las distancias y el protocolo de la integridad.
Desintegrándose en minúsculas heridas
frías como mañanas de domingo.
 
El tiempo se va desertizando, se ha desertizado
ya; ahora ocupa un territorio vasto y deslavado, esta península de fuego. La noche es
novedad, es un destacamento de luminosa infamia, inútil. Sirva una biografía íntima de la noche
impensable de otro mundo, un planeta
frondoso, hecho de atmósfera y velocidad, densidad y grado, whisky y derivados
del cáñamo, madreselva, orgullo y dados teledirigidos, trucados en serie con una tecnología avanzada
y un punto de ferocidad.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores